18/05/13

Valor


"Se necesita valor para empujarse a lugares en los que nunca has estado antes ... para poner a prueba tus límites ... para romper barreras.
Entonces llega el día en que el riesgo que tomaste para permanecer apretado dentro del capullo es más doloroso que el riesgo que correrías por florecer. "


Anais Nin

Imagen: Odel

09/05/13

Yo te deseo....



Yo te deseo la locura, el valor, los anhelos,
la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y
el delirio de la soledad.
Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y la gente.
Te deseo la inteligencia y el ingenio.
Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria,
una boca que sonría y maldiga con precisión divina,
unas piernas que nunca envejezcan,
un llanto que te devuelva la entereza.
Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas,
el temple de las hormigas, la duda de los templos.
Te deseo fe en los augurios,
en la voz de los muertos,
en la boca de los aventureros,
en la paz de los hombres que olvidan su destino,
en la fuerza de tus recuerdos
y en el futuro como promesa
donde cabe todo lo que aún no te sucede...

     Ángeles Mastretta.
Imagen: Remy Daza Rojas

04/05/13

Convincion


Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.
Sirena,
Mario Benedetti

Imagen: VIctor Nizovtsev

30/04/13

La vida quizá......


La vida quizá es una larga calle por la que pasa cada día una mujer con una cesta,
 quizá es la cuerda con la que un hombre se cuelga de un árbol.
 La vida quizá es el niño que vuelve de la escuela,
 quizá es ese cigarrillo que se enciende
 en la pausa entre dos abrazos
 o esa mirada absorta del transeúnte que se quita el sombrero y saluda: ¡"buenos días"! con una sonrisa insignificante.

Forugh Farrojzad
Imagen : Sally Storch



28/04/13

Se amaban



Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

Eugenio M0ntejo
Imagen : Munch