20/9/16

En otra parte

..yo, cuando me sumerjo en la lectura, estoy en otra parte, dentro del texto, me despierto sorprendido y reconozco con culpa que efectivamente vuelvo de un sueño, del más bello de los mundos, del corazón mismo de la verdad."
Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal”

18/9/16

Alcoba cerrada

Imagen: Sehiy Reznichenko

Por detrás de la puerta,
guardado por cerrojos de silencio y de agua,
esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente,
mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor.
No entraré a descubrirte.
No violaré el santuario de tu carne entreabierta.
Demasiado peligro para sólo una vida,
demasiado pecado para tan sólo un alma.

 Josefa Parra Ramos.

16/9/16

Mujeres peligrosas

Mujeres peligrosas son las que tienen criterio propio.
Las que quieren abrir puertas a otros mundos y otras vidas, las que tienen capacidad para disfrutar, reír, llorar, sufrir, emocionarse y aprender a través de historias ajenas.
Las que encuentran refugio y consuelo en la lectura, las que se inspiran con los vaivenes de otros seres, las que disfrutan con la evasión.
Entonces sí, estoy al cien por cien de acuerdo con la afirmación. Las mujeres que leen son peligrosas, peligrosísimas. 
Y ojalá su número crezca cada vez más."
María Dueñas”

13/9/16

Te digo adios


Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti”.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

14/8/16

Los domingos perdidos


Pues lo que importa no es la luz que encendemos día a día,
sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz.
Lo que importa no es la casa de todos los días
sino aquella oculta en un recodo de los sueños.
Lo que importa no es el carruaje
sino sus huellas descubiertas por azar en el barro.
Lo que importa no es la lluvia
sino sus recuerdos tras los ventanales del pleno verano.
Jorge Teillier