6/4/13

La casa y el olor de los libros




Después de todo, queda el recuerdo de los lugares y de sus nombres;
 de los cuartos orientados a poniente
donde las imágenes del río nunca se repiten en las ventanas
y todo está permitido sobre la cama.
Al fondo, había un armario de madera con espejo
donde nuestras ropas intercambiaban su perfume
para que los días se vistieran siempre mejor.
Y, sobre la cómoda, en un espejo más antiguo,
la tarde reflejaba algunas de las alegrías de la infancia.
No era el cuarto de ninguno de nosotros,
pero a él regresábamos siempre con la prisa
de quien ansía los olores calientes y antiguos
de la casa conocida; como quién espera ser aguardado.
Presentí, sin embargo, que no era yo a quien aguardabas:
una noche, te pedí una manta más en vez de un abrazo.

María do Rosario Pedreira
Imagen:Adolph Menzel

4 comentarios:

Enzo dijo...

Simplemente precioso, el cuadro y el poema
Un saludo.

Capitán Smith dijo...

Entrañable....besos.

Carmen dijo...

Muy bonita entrada, Odel.
Besos,

Odel dijo...

Que seria de nosotros sin recuerdos, creo que no las personas que no tienen recuerdos han perdido la mitad de sus vidas