7/5/09

El Ultimo Caton





Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados sufren como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, las acerca también a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de belleza que la vejez humana no podría siquiera soñar en alcanzar; por nada del mundo hubiera querido ver reconstruido el Coliseo, con todos sus muros y gradas en perfecto estado, y no hubiera dado nada por un Partenón pintado de colores chillones o una Victoria de Samotracia con cabeza


El último Catón. Matidle Asensi.
Imagen: Leonarda Da Vinci.(La Muerte )

1 comentario:

SUREANDO dijo...

Toda la razón, tienen una nueva forma de belleza, sin duda.