25/11/09

Espera


Te esperé con la sangre detenida
sobre el silencio en ascuas de tu ausencia.
Te esperé soportando la existencia
como un lebrel al pie de tu partida.
Te esperé casi al borde de la herida
y a dos pasos no más de la demencia.
Te esperé en la angustiosa transparencia
de aquella noche en el reloj vencida.
Pero que inútil la mortal espera:
Sin pensarlo cité la primavera
cuando el invierno helaba mis rosales.
Y hoy que casi olvidaba tu presencia,
me estoy enamorando de tu ausencia
a través de mis propios madrigales.
Jorge Robledo Ortiz
Imagen:Homer Wislow

3 comentarios:

Elvira dijo...

Me han hecho mucha gracia los dos últimos versos. Y el cuadro de Winslow Homer me gusta mucho.

Odel dijo...

Gracias Elvira Homer es uno de lo spintores que mas me gusta

carmensabes dijo...

A mí también me encanta Homer, y el poema... a menudo la ausencia, aviva la llama y ya resulta imprecindible para vivir, se idealiza hasta la locura, pura pasión.

Besitos