12/8/16

Las aventuras de un libro vagabundo


La lectura se parece al amor. Estás embotado, recorres las páginas sin verdadero interés; de hecho, te aburres; no es una melancolía atroz, sino sólo una especie de tedio, de monotonía, de nada absoluta, hasta que de repente das con una página que te provoca una conmoción eléctrica, un flechazo en versión literaria; reconoces a un hermano en el escritor, te dices que te habría gustado escribir esas líneas, o te contentas con admirarlas, ya que expresan lo que sientes sin ser capaz de formularlo, o tal vez te ha revelado una faceta de ti mismo; en cualquier caso, al experimentar esa emoción, los aparatos de mesura habrían podido registrar una modificación de tu metabolismo, pues se te ha reactivado el principio de vida, el mundo ha recobrado los colores (...) La lectura, como el amor, es la piedra ideal para afinar el alma.”
Las aventuras de un libro Vagabundo - de Paul Desalmand