Jorge Luis Borges.
10/4/14
Sueños
Jorge Luis Borges.
8/4/14
La pareja
La
pareja es un lugar donde nos encontramos como iguales, como pares. Si
no hay igualdad, en verdad no hay pareja, sino otra cosa, otro convenio,
por lo general poco feliz.
De algún modo, la cizaña en una relación empieza cuando uno de los dos piensa: «yo soy mejor que tú» o «yo soy peor que tú». Ambas posiciones, ponerse por encima o por debajo, agrandarse o empequeñecerse, tensan las cuerdas de la alquimia emocional de la pareja y constituyen la semilla del maltrato, que cuando crece y crece se transforma en juegos psicológicos fatales y en violencia de cualquier tipo.
Joan Garriga
De algún modo, la cizaña en una relación empieza cuando uno de los dos piensa: «yo soy mejor que tú» o «yo soy peor que tú». Ambas posiciones, ponerse por encima o por debajo, agrandarse o empequeñecerse, tensan las cuerdas de la alquimia emocional de la pareja y constituyen la semilla del maltrato, que cuando crece y crece se transforma en juegos psicológicos fatales y en violencia de cualquier tipo.
Joan Garriga
6/4/14
Te esperare
Te esperaré apoyada en la curva del cielo
y todas las estrellas abrirán para verte
sus ojos conmovidos.
Te esperaré desnuda.
Seis túnicas de luz resbalando ante ti
deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.
Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
un látigo de niebla.
Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
mi sien alucinada
y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
a todo lo inasible.
Te esperaré encendida.
Mi antorcha despejando la noche de tus labios
libertará por fin tu esencia creadora.
¡Ven a fundirte en mí!
El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
tu verdadero nombre.
Ernestina de Champourcin
y todas las estrellas abrirán para verte
sus ojos conmovidos.
Te esperaré desnuda.
Seis túnicas de luz resbalando ante ti
deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.
Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
un látigo de niebla.
Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
mi sien alucinada
y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
a todo lo inasible.
Te esperaré encendida.
Mi antorcha despejando la noche de tus labios
libertará por fin tu esencia creadora.
¡Ven a fundirte en mí!
El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
tu verdadero nombre.
Ernestina de Champourcin
Imagen :Richard Edward Miller
4/4/14
Abuelos
1/4/14
A las alas les enseñe a volar
Dejaron de pesarme los senos
y los pensamientos que cargaba desde niña.
A las alas les enseñé a volar
desde mi mente que había volado siempre,
y comprobé desde el aire
que mientras yo anduve dormida tantos años
alguien trabajaba afanosamente
recogiendo plumas para hacer esas alas.
Tuve suerte de que cuando estuvieron hechas
me encontraron despierta en el reparto.
Begoña Abad
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