20/6/16

Sola


La he visto esta mañana,
en una cafetería. Estaba
sola, con un café con leche
y una revista del corazón
sobre la barra. Parecía,
más que cansada, aburrida
de vivir. Me ha mirado
unos segundos… Luego
ha desviado la mirada.

Karmelo C. Iribarren

17/6/16

La verja de hierro


Abrí la verja de hierro,
Sentí como chirriaba, tropece en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú
no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote 
y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí 
otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban
encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron
en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer. 
Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.

Fayad Jamís

14/6/16

Libro del desasosiego


“Siento el tiempo con un dolor enorme. Es siempre con una conmoción exagerada como abandono algo. El pobre cuarto de alquiler donde he pasado unos meses, la mesa del hotel provinciano donde he pasado seis días, la misma triste sala de espera de la estación de ferrocarril donde he gastado dos horas esperando al tren: sí, pero las cosas buenas de la vida, cuando las abandono y pienso, con toda la sensibilidad de mis nervios, que nunca más las veré y las tendré, por lo menos en aquel preciso y exacto momento, me duelen metafísicamente.”
Fernando Pessoa- Libro del desasosiego.

12/6/16

Olor del mar


Al abrir la ventana, entró una ráfaga de aire fresco junto con el olor del mar. El amanecer aún estaba lejos. Había escampado y, en el cielo despejado, se veían muchas estrellas. Debido, tal vez, a que no había luces en los alrededores, las estrellas se veían tan cercanas que parecía que pudiera tocarlas con la punta de la caña de pescar 
(Kyoichi Katayama)

23/4/16

San Jordi

Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabía leer a la gente.
Alessandro Baricco
Imagen: odel 
 
Feliz dia