23/11/14

La casa de las bellas durmientes


"Su serena respiración era más lenta que la de Eguchi. De vez en cuando el viento pasaba sobre la casa, pero ya no tenía el sonido de un invierno inminente. El bramido de las olas contra el acantilado se suavizaba al aproximarse. Su eco parecía llegar del océano como música que sonara en el cuerpo de la muchacha y los latidos de su pecho y el pulso de ella le servían de acompañamiento. Al ritmo de la música, una mariposa pura y blanca danzó sobre sus párpados cerrados. Retiró la mano de la muñeca de ella. No la tocaba en ninguna parte. Ni la fragancia de su aliento, ni de su cuerpo, ni de sus cabellos era fuerte

La casa de las bellas durmientes- Yasunari Kawabata 

2 comentarios:

Carmen Forján dijo...

Qué suave y evocador texto y qué bella imagen. En esa casa es innevitable ser feliz, creo yo.O al menos partes con papeletas de ventaja...
Besos domingueros,

Odel dijo...

si a mi también me lo parece Carmen
Gracias