18/5/15

Abandono


"Existe un tipo de personas que huye del cariño y se refugia en el abandono. María era una de ellas. Tal vez por esa razón se negaba a ver a nadie, incluso ahora, en aquella habitación de hospital, que era como una estación de final de trayecto.
Prefería quedarse mirando los ramos de lilas que le enviaba Greta. Las lilas eran sus flores preferidas. Intentaban sobrevivir en el jarrón de agua con ese gesto heroico que tiene todo lo inútil. Cada día languidecían sus pétalos frágiles, pero lo hacían con elegancia discreta, con su color tornasolado.
     A María le gustaba creer que su agonía era también así: discreta, elegante, silenciosa.”

La tristeza del samurái. Víctor del Árbol .

2 comentarios:

Carmen Forján dijo...

Qué triste, la muerte y la soledad de la muerte...
Besos,

Odel dijo...

Si lo peor es la soledad, pero morir solo es aun peor